Espacios amables para todos
Sonia Verswyvel
soniav3@hotmail.com - Julio 09 de 2012
Me invitan a la casa de una amiga a comer. Una vez llego, tengo que
esperar afuera mientras las personas se preparan para recibirme y alzarme
para subir las escaleras. Durante la comida no tomo líquido porque lo más probable es que no haya baño en el primer piso y, si lo hay, mi silla no pasa por lo angosto de la puerta.

Las personas con movilidad reducida conocemos muy bien esta situación desafortunada e innecesaria. Innecesaria porque aplicando el concepto de accesibilidad se solucionaría el inconveniente.
Estoy segura de que quienes me dicen “no te preocupes”, lo hacen porque aunque tienen la mejor intención no han estado en condición de discapacidad.

Diseñar para la accesibilidad es diseñar de forma inclusiva, sostenible y no costosa tanto viviendas nuevas como las ciudades. Una vivienda es accesible cuando tiene, cuando menos, una entrada con cero escalones, corredores con el ancho de 90 centímetros y un baño (con ducha o sin ella) en el primer piso con puerta de 90 centímetros de ancho y suficiente espacio para entrar con la silla y, claro, cerrar la puerta.

La necesidad de la accesibilidad ha existido siempre porque las personas en condición de discapacidad han existido siempre. La diferencia es que, antes, a estas personas se les mantenía en la casa sin poder salir porque no sabían que tenían derechos civiles para usar buses accesibles, viviendas accesibles, parques accesibles y calles y rampas.

Hace cinco años, después de una larga y dolorosa rehabilitación, desde mi silla de ruedas me encontré con todas las puertas cerradas y las posibilidades para mí y para las demás personas en condición de discapacidad (niños, coches, adultos con caminadores, bastones, muletas…la lista seria interminable…).

Un policía de 24 años, víctima del conflicto de nuestro país, en silla de ruedas, me contaba que había pasado por un cambio mental, emocional y filosófico muy doloroso. Su familia le regaló un viaje a San Andrés Isla, con su novia, para descansar después de su rehabilitación. Llegó a un hotel con una entrada llena de escalones y no podía entrar a la habitación. Y me dijo “lo más triste es que soy hombre y es muy humillante que mi novia me tuviera que alzar para entrar al baño, porque la puerta era más angosta que mi silla”. Entendí que todos pasamos por la mismas dificultades…

Revisando la información, están las leyes pero no se cumplen. Nadie había tenido el interés de vernos como personas iguales, consumidores y miembros de familia y amigo y, especialmente, con posibilidad de trabajar y apoyar a la economía del hogar.
¿Qué diferencia hay entre edificios públicos, casas, centros comerciales, teatros o aeropuertos? ¿que nosotros no podemos entrar? ¿Por qué la accesibilidad es tan importante? Los motivos y las historias serían interminables…
Yo digo que la accesibilidad trae la integración social de todos, especialmente de los niños que necesitan una silla de ruedas. Ir a la casa de los amigos ayuda a los niños (¡y a mi también!) a adquirir habilidades sociales y fortalecer la autoestima y la confianza. Si ese niño tiene que esperar a que el papá de su amigo llegue a la casa para que lo alce para subir las escaleras y luego tiene que pedirle el favor de que lo alce para entrar al baño, pierde confianza y autoestima (¡yo también!).

Construir independencia y confianza es muy importante para las personas y los niños en condición de discapacidad y,necesitando ayuda en todas partes y en todo fuera de su casa, cierra la posibilidad de independencia y de creer en sí mismo. Esto no solo le quita la independencia al individuo.
También afecta la economía del país porque las personas en condición de discapacidad también somos consumidores.

columnista se encontró con que todas las puertas estaban cerradas.,

¿Y QUÉ PASA CON LOS ADULTOS MAYORES?
Las personas, al envejecer, frecuentemente tienen que usar silla de ruedas, caminadores, bastones y otras formas de asistencia y si, en la casa donde viven, hay escaleras para entrar o subir a las habitaciones o una puerta
angosta en el baño, la vida será demasiado difícil.
Las personas de edad generalmente terminan encerradas por la simple falta de accesibilidad en su propia casa. Cómo se facilitaría la vida si, pasando desapercibidas, las rampas estuvieran ya incluidas en las construcciones,hasta que alguien con silla de rueda, muletas, caminador o coche de bebé las necesite.
La accesibilidad no afecta a nadie pero sí ayuda, no solo a los usuarios de sillas de ruedas o muletas, sino también ayuda a los padres que empujan coches de bebé, personas con incapacidad temporal, trasteos, carros de mercado y, lógicamente, a los familiares, vecinos y amigos de las personas en condición de discapacidad. ¿Cuándo una persona sin movilidad reducida
tuvo que entrar por la puerta de atrás de un edificio o subir por el ascensor de carga porque no pudo subir por una rampa?
¿Cuándo alguien se queja de que ojala la puerta del baño fuera un poco más angosta para poder pasar?
La situación de discapacidad puede llegarles directa o indirectamente a todos, y las acciones que apuntan a crear espacios amables nos corresponden a todos.
Manual
Reglas para todos: Convivencia amable con las personas en condicion de discapacidad
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